Documento de sacerdotes, diáconos y religiosos católicos sobre los aspectos sociales de la seguridad en Mendoza

Somos un grupo de sacerdotes, diáconos y religiosos de Mendoza que, como seguidores de Jesús de Nazaret que “vino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia” (Jn.10.10), queremos decir nuestra palabra y expresar nuestro compromiso en ese preocupante y trajinado momento que vivimos en la provincia. “La fe en Jesús Resucitado nos impulsa a renovar nuestra vida, viviéndola con verdad, libertad, justicia y solidaridad, en la Iglesia y en la sociedad política de la que formamos parte. Somos miembros de las dos, y en las dos la fe nos llama a vivir nuestra vocación”. (Obispos Argentinos, 28/04/07)

1. Creemos y decimos que “toda la vida y todas las vidas” son valiosas e importantes, y que toda muerte provocada es una tragedia y una indignidad: toda vida es sagrada.

2. Afirmamos que la “seguridad de vida para todos” compete a todos los habitantes, pero en forma primaria e indelegable a las autoridades establecidas por el voto ciudadano y por la Constitución.

3. Expresamos que todo delito, y todos los delitos, deben ser prevenidos, combatidos y penalizados. Todos conocemos que existen delitos claramente penalizados y otros de “guante blanco” que rara vez son penalizados (quiebras fraudulentas, enriquecimiento ilícito, evasión impositiva, trabajo remunerado “en negro”, no aportes a la seguridad social, etc.)

4. Estamos convencidos de que deben ser prevenidas, combatidas y penalizadas falta de trabajo “las causas” que provocan el accionar delictivo: marginalidad y exclusión social, falta de trabajo, individualismo e indiferencia personal y social, pobreza e indigencia, falta de contención familiar y social, inequitativa distribución de la riqueza, corrupción institucional.

5. Por “seguridad de vida humana” entendemos: -Poder acceder dignamente a la alimentación, a la salud, a la casa propia, a la educación e instrucción, a la vida familiar, al trabajo bien remunerado, a los bienes indispensables para desarrollar la vida, al descanso y a los afectos, al desarrollo de los talentos personales.

-Recuperar la relación familia – escuela como transmisores de valores y de socialización, afianzar las relaciones sociales fundadas en el respecto mutuo, la justicia, la honestidad, la solidaridad, la amistad, las organizaciones de la vida social, el cooperativismo, los proyectos comunes.

-Que se respete: la libertad de opinión y acción (mientras no afecten a terceros), la libertad de asociación, la participación cívica y ciudadana, el derecho a peticionar, la tenencia y el uso de los bienes personales, familiares e institucionales.

-Que se ponga en valor el trabajo humano y que sea accesible para todos, en su doble dimensión de dignificación humana y de creadores de bienes y servicios para el progreso común. El sistema económico y socio – político basado en el egoísmo y en el lucro, es altamente injusto e inequitativo en la medida en que está concentrando las posibilidades, los derechos y la riqueza en pocas manos en desmedro de la mayoría de los habitantes.

-Tomar conciencia de que en nuestro país existen millones de niños y jóvenes que crecen rodeados por un sentimiento de que sus vidas nada valen, que ven a algunos de sus amigos o familiares morir a causa de diferentes formas de violencia institucional (enfermedades evitables, droga, corrupción, desnutrición).

6. Recordamos que todas estas componentes de una "seguridad de vida digna para todos" – que en términos jurídicos llamados Derechos – para ser tales, deben verificarse len la realidad y deben ser para todos. De lo contrario no serán Derechos sino Privilegios. Entonces, además de la flagrante injusticia se están creando y favoreciendo las condiciones sociales que llevan a muchos a la frustración, la indignación, la impotencia y la violencia.

7. Nos comprometemos a:

  • Realizar y promover acciones solidarias en lo económico, en lo político y en lo social.
  • Trabajar decidida y constantemente, a favor de una vida digna y segura para todos.
  • Concensuar y realizar acciones conjuntas con las organizaciones de la sociedad civil en el cometido de una vida digna y segura.
  • Fomentar y afianzar los lazos familiares en nuestras respectivas comunidades.
  • Denunciar el fenómeno del tráfico y consumo crecientes de la droga en nuestra provincia.
  • Promover en nuestro semejantes un desarme de los resentimientos revanchistas y de las armas materiales, sin el cual la violencia comunitaria seguramente se incrementará
Firman la carta: Hugo Astudillo (sacerdote Fátima), Augusto Baracchini (sacerdote Ceducar), Gerardo Bustamante (sacerdote Los Corralitos), Oscar Bustamante (diácono Rodeo de la Cruz), Jorge Contreras (sacerdote barrio La Gloria), Nelly Cruz (hermana barrio La Gloria), Marcelo De Benedectis (sacerdote San Miguel-Las Heras), Hugo Galdeano (sacerdote Los Corralitos), Carlos García (sacerdote La Consolata), Luis Gianolini (sacerdote Rodeo de la Cruz), Roberto Juárez (sacerdote capellán Penitenciaría), Rubén Laporte (sacerdote Luján), José Martín (sacerdote Luján), Nibaldo Ramírez (sacerdote Palmira), Vicente Sebastián Reale (sacerdote Jesús Nazareno), Alberto Sardá (sacerdote Rodeo de la Cruz).

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